Maya.
Quince años han pasado desde que mi vida dio un giro inesperado. Quince años en los que he logrado encontrar algo de paz en este mundo moderno, alejada de las sombras del pasado. A simple vista, no soy más que una loba más, pero por dentro, llevo un poder que no cualquiera podría comprender. La piedra que una vez creí m*****a me concedió el don de purificar. Puedo limpiar la oscuridad que me rodea, transformar lo maligno en algo puro. Mi hijo, Leandro, ya es un joven de 14 años, aunque pa