Valentino
Después de terminar de conversar con Demian, salí a tomar un té al jardín. Miré la hora en el reloj de mi muñeca: habían pasado más de dos horas desde que Maya se fue de compras con Lucrecia, y aún no habían regresado. Tomé un sorbo del té, sintiéndome nervioso y ansioso, sensaciones que rara vez experimentaba. No entendía qué era lo que me inquietaba. Saqué el móvil del bolsillo de mi pantalón y marqué su número, pero me llevó al buzón de voz. Intenté llamar a Lucrecia, y aunque sonó,