Maya
La necesidad de escapar de la mansión de Valentino era abrumadora; quería huir para no saber más. Sentía que algo en el bosque deseaba tragarme o hacerme sentir miedo. Llevaba días absorta en mis pensamientos, cuestionando por qué tantas cosas sucedían en tan poco tiempo. Igor no estaba mintiendo cuando me habló de esa leyenda, diciendo que los seres humanos la escribían como simple literatura entretenida. Pero, ¿por qué me hablaba a mí de esos temas? ¿Qué era yo, en realidad?
—Maya, ¿todo