Había pasado unos días maravillosos junto a Maya. Aún no le había hablado sobre Mystralón, ya que no quería asustarla. Sin embargo, sabía que era el momento de hacerlo. Probablemente, sería mañana por la noche.
Ahora me encuentro hablando con Lucrecia y Emilio sobre Maya y sobre el descubrimiento de que ella es una loba especial. Lucrecia aún parecía distraída durante nuestra conversación sobre mi ahora luna.
—¿Todo bien? —pregunté al verla absorta en sus pensamientos. Ella se sobresaltó y lueg