84. Mujer difícil
Armando.
Apoyo mis codos en la superficie fría de la madera del escritorio, meto mi cara entre mis manos después deslizo los dedos por mi cabello y tiro de él, estoy cayendo en picada, y todo por culpa del maldito de Bardi.
— Te lo dije... no ibas a ganar nada con mandarle ese maldito vestido a Stefan, solo lo hiciste enojar, lo provocaste y ahora estás pagando las consecuencias.
Levanto la mirada a la mujer que se encuentra sentada en una de las sillas de al frente, está pasando una lima po