48. Heridas en el alma
Renata.
Despierto con el cuerpo sumamente adolorido, pero en verdad que bien he dormido esta noche, ya sea por la golpiza que me pegué en esa caída por las escaleras o por la pastilla para dormir que me dio Alessandro, pero en verdad me siento de maravilla, no tengo idea de que hora es, no tengo reloj en la habitación, pero por la intensidad de los rayos del sol creo que falta poco para el mediodía. Alguien toca a mi puerta, me siento en la cama con un poco de dificultad.
— Adelante. - digo e