47. Indignante
Stefan.
El suelo está manchado de sangre, en mi ropa hay gotas carmesí en la tela por diferentes partes de ella, me arden un poco los nudillos, pero mi ira no se ha desvanecido ni un poco, normalmente los interrogatorios empiezan con una pequeña charla pasiva-agresiva, una que otra amenaza y después los golpes, esta vez no fue así, en cuanto llegué le di un puñetazo al maldito idiota que se atrevió a lastimar a Renata y ofrecerle que sea su... no importa cuánto lo golpeé, mi enojo no cesa, mis