No era la primera ocasión en la que Rous se lo hacia saber a Milán, solo que esta vez fue distinto, era necesario. Ella necesitaba hacerlo saber a alguien que en el fondo podría entenderla y no estremecer el mundo de Caleb, un hombre entregado y que no merecía una batalla más en su mente.
Milán la observó detenidamente, deseando encontrar una señal que delatara lo que el consideraba mentiras y manipulaciones. Fingiendo amnesia o negándose a lo que ellos eran en ese futuro.
Milán tomo la mano de