De regreso al pasado… El amanecer se filtraba con suavidad por los ventanales de la mansión, tiñendo de dorado los pliegues de las cortinas de seda. Caleb abrió los ojos lentamente, todavía con la calidez de la noche anterior en la piel. Se incorporó con lentitud… y fue entonces cuando lo notó que Rous aún dormía.
Frunció el ceño, confundido. No era la primera vez que sucedía últimamente, y cada vez lo sorprendía más. La Rous que él conocía ¡La de siempre! Se levantaba antes que él, recorría la