Caleb parpadeó, desconcertado ante la firmeza de sus palabras. No era la respuesta que esperaba de la mujer que conocía. Había un temple distinto en su mirada… algo que mezclaba determinación con una ternura que descolocaba sus defensas.
—Rous… —murmuró, bajando la vista hacia el suelo húmedo—. No tienes que… bajar a este nivel por mí.
Ella se incorporó lentamente, acomodando las cobijas con delicadeza, sin apartar sus ojos de él. —No estoy bajando a ningún nivel, Caleb. Es a tu lado, donde deb