Rous enardecida por la acción de Caleb, se levanto inmediatamente y tras una cachetada que lo dejó con la mirada perdida y con un final que no esperaba para el momento de excitación y placer que había pasado hace apenas unos segundos.
—¿Cuál es tu problema, Rous? —le gritó mientras la observaba alejarse y dirigirse a la parte alta de la mansión. —Espera un momento… Hablemos —gritó mientras comenzaba a seguirla con la piel desnuda sin pudor alguno.
El ama de llaves salió a su encuentro y Caleb l