Rous estaba saliendo librada de aquella situación que le habría costado la vida, pero los antecedentes de David fueron su fortuna en el día que el destino reclamó la vida que en otro plano también había desaparecido.
—Hay que registrarla, jefe. —murmuro uno de los guardias que aun la observaba con desconfianza.
El ruso los observó con una mirada atemorizante y ordenó sin más. —¡He dicho que la dejen! —Rous quedó aliviada una vez mas y tras una breve pausa el ruso culminó por pronunciar—. Te lla