Caleb paseo por un poco mas de media hora a Perla de esa manera humillante e inhumana, lo le importó las miradas de sus empleados y de sus otras dos amantes que esperaban en el asiento trasero del auto que acostumbraba a llevarlas siempre detrás del auto de Caleb.
—¿Te gusta, Perra? —preguntó Caleb con un tono sarcástico y dominante—. ¿Si eres capaz de responderme con honestidad? No dejare que continues humillándote. —añadió con la garganta seca de tanto reír.
Ella no respondió y su mirada se m