Mi cabeza estaba vuelta un etcétera. Tenía tantas cosas encima que no sabía como había hecho para salir adelante.
Había decidido hacer la tarde benéfica el sábado de esa misma semana y no tenía nada listo. Pero al siguiente día de haber mandado las invitaciones comenzaron a llegarme correo de las personas que había invitado alegando que ofrecerían ciertas cosas para que la celebración se llevar a cabo.
Así que ya tenía el bufete de ese día y los encargados de servir, ya tenía las bebidas, las m