Aprovechando que lo tenía en la mente me incliné hacia la mesita de noche y tomé mi teléfono celular para escribirle un mensaje de buenos días y debajo me atreví a colocarle:
Ya verá que soy un hueso más duro de roer.
Y tras eso dejé el móvil en su lugar y salí de la habitación para encontrarme a Mónica tomando un café. Agradecí el olor que invadía la cocina y me serví una taza para despertarme del todo.
Era domingo, pero yo tenía demasiado trabajo que hacer y planes que comenzar a crear para p