A la mañana siguiente se levantó a bañarse apresurado. El frasco de jabón se juntó con los otros dos que había dejado abandonados. Corrió con prisa, deslizándose en sus pies mojados. Se cambió listo para empezar la nueva tarea. Su padre le había terminado de informar el día anterior. Le dio la dirección, el resto de instrucciones y el problema a resolver. Estaba nervioso y emocionado. Sus pies se movían sin querer a una velocidad alocada.
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