Su padre se quedó pensando por un tiempo corto, apoyó los codos en la mesa con las manos unidas topando a su boca. Luego, separó los labios, moviendo las manos para el frente - Déjalo en la fila, no le des privilegio a nadie.
-Está bien - asintió; al tiempo en que el señor al que le tocaba el turno caminó hacia la entrada.
Teo lo vio extender una mano hacia adentro y encorvarse un poco antes de decir - P