Michelle se abstuvo se soltar una carcajada al ver a los hermanos de Laila flanqueándolos. No se sorprendió cuando, tan pronto les habló de la fiesta, dijeron que los acompañarían. Ambos eran bastante protectores con su hermana menor.
—¿Si quiera tienen una invitación? —preguntó curioso mientras se dirigían a la puerta del Singer Palace Hotel.
—Sí, recibí la invitación hace un par de semanas. En otras circunstancias habría enviado a alguien en mi lugar. Cloe y yo preferimos quedarnos en casa.