Laila llamó a la puerta del despacho de su jefe.
—Adelante.
Inhaló profundo y entró. Su jefe estaba al teléfono y sobre su escritorio estaba el borrador del artículo que le había entregado una hora atrás. La noche anterior, dos días después de recibir la información por parte de Bruno, lo había terminado de escribir.
—Te devolveré la llamada por la tarde para confirmarte —dijo su jefe a la persona con la que estaba hablando, luego colocó su celular sobre la mesa y levantó el documento.
Era difí