Michelle despertó con el ruido que provenía a través del intercomunicador. Tomó el aparato y bajó el volumen antes de que Laila se despertara. Quería darle al menos unos minutos más de sueño antes de que tuviera que despertarse para alimentar a la pequeña Ava, llamada así en honor a la matriarca de la familia y la mujer más admirable.
Se puso de pie y se dirigió hasta la habitación de su hija antes de que los gimoteos se convirtiesen en el verdadero show. Desde que había llegado al mundo, Ava s