Laila se quedó inmóvil hasta que escuchó la respiración acompasada de Michelle. ¿En serio se había quedado dormido?
—Michelle —llamó.
Completo silencio.
Se movió con cuidado tratando de escapar de su agarre, pero solo logró que la sujetara aún más. Aguantó la respiración y soltó un suspiro de alivio al darse cuenta que él seguía durmiendo. Cada célula de su cuerpo era consciente de su cercanía. Parecía imposible quedarse dormida, pero unos segundos después cerró los ojos y se dejó llevar por la