Michelle quería matar a Franco solo por osar acercarse a Laila. Bastaba con recordar la escena que había presenciado y todos sus músculos se tensaban preparados para la pelea. Hace mucho tiempo que no utilizaba los puños para solucionar un problema, pero recordaba muy bien cómo dar una buena paliza.
Se acercó a la oreja de Franco para evitar que Laila escuchara lo que iba a decir.
—Si quieres seguir viviendo —musitó—, será mejor que no intentes nada parecido otra vez.
—No te tengo miedo.
Eso de