POV de Zevara
Ambos me miraron, con el pecho aún agitado, pero ninguno soltó al otro.
Sin dedicarles otra mirada, siseé y salí de la mansión… en dirección al calabozo.
Apreté los puños con fuerza mientras una ira apenas contenida recorría mis venas. No logro entender a ninguno de los dos. ¿Qué tiene de especial alguien como yo?
—Quiero ver a Nina —escupí a los guardias en la entrada del calabozo.
—Nadie puede verla sin órdenes del Alpha —respondió uno con brusquedad—. Ahora lárgate, omega.
El A