Brany sentía cómo su rabia se resquebrajaba, dejando al descubierto un dolor más profundo y complicado.
—¿Y nuestra relación? ¿Fue solo un refugio? ¿Una fantasía de verano para el magnate cansado?
—¡No!—La palabra fue un golpe seco—. Fue lo único real que he tenido en esta vida de mentiras. Por eso duele tanto. Porque al final, incluso lo real tuvo que filtrarse a través del engaño. Te amé, Brany. Te amo. Como Andrey, como Sergey, como el ser miserable y fragmentado que soy. Con una intensidad