Me planto frente a mi padre, la respiración corta, el corazón martillando contra mis costillas. Lo amo con todo lo que soy, pero en este momento, el amor se quema y lo que me nace es gritarle hasta que me escuche.
—¡Me mentiste! —la voz me tiembla de rabia contenida, pero cada palabra corta como un cuchillo—. Te pregunté si tenía hermanos y me dijiste que no. Ahora dime, ¿no lo sabías o nunca te diste cuenta de que Connor es tu hijo? Cuando llegué a la mansión te lo pregunté, y también me dijis