Natalie despertó sola, y un pinchazo en su corazón amenazo con quitarle el aire, deseaba que Malakai apareciera de pronto y la envolviera con su presencia.
— ¿Malakai? — Su voz temblaba ligeramente, llena de anhelo y duda, ¿nuevamente la había solo follado y dejado sola como aquella primera vez? Estaba a punto de llorar por ser una ilusa, estúpida, pero de repente, la figura del vaquero se materializó en el umbral de la puerta, y Natalie se sintió dividida entre la alegría y la desconfianza, ¿e