Malakai respiro con profundidad, su cabeza giro unos milímetros hacia la habitación donde Natalie estaba, su inquietud estaba justificada, su luna no había bebido mas que un poco de agua, y la tarde seguía avanzando, pronto debería prepararle un buen caldo para hidratarla y alimentar a su cachorro.
— Te estoy hablando Malakai. — advirtió Magnus como si estuviera regañando a un niño, y el rostro de Malakai giro a verlo, sorprendiendo al viejo Alpha al notar sus ojos de lobo.
— Mi luna necesita a