Natalie se despertó con un grito desgarrador que perforó el silencio de la sala, su respiración era errática, sus pulmones buscando aire como si hubieran olvidado cómo hacerlo, los recuerdos del accidente se arremolinaron en su mente como una tormenta implacable, golpeando con fuerza cada rincón de su conciencia.
El potro que apareció de la nada, un borrón oscuro en medio de la carretera solitaria, recordaba la acción de sus ojos, que se abrieron como platos, sin poder creer que el potro estuvi