Serena le dio un sorbo a su copa de vino, tratando de prestar atención a las palabras de Samantha. Sin embargo, le resultaba inevitable pensar que Vincenzo llegaría en cualquier momento. Sentía una creciente impaciencia por saber si la reunión con su padre había resultado como esperaban. Tratándose de Cosimo Castelli, era difícil deducir la decisión que había tomado.
—Deberíamos llamarlos —soltó, sin poder resistir más.
La esposa de su cuñado le dio una sonrisa.
—Seguro están por llegar.
—Ah