—Tenía miedo de no conseguir los votos necesarios para destituir a mi padre de la dirección —le confesó Serena a Vincenzo por la noche, en la privacidad de su habitación. Estaba recostada con la mitad superior de su cuerpo sobre él y los brazos doblados debajo del mentón.
—Mi amor, podrías haberles pedido cualquier cosa y estoy seguro de que te habrían seguido. Nunca había visto nada tan sexy como tú en esa sala de juntas mientras hablabas con autoridad.
Una corriente de placer se extendió desd