Vincenzo se dirigió fuera de la pista de baile, dejando atrás a su esposa con Volkov. Lo menos que había deseado era dejarla con él, pero decir “No quiero, es mía y solo mía” no había parecido tampoco una buena opción. Después de todo sería un baile o quizás ni eso. Si él no mantenía sus manos en zona segura o sentía a Serena tensa, intervendría antes de que la canción llegara a su final.
—No saldrá huyendo con ella —comentó su hermano mayor y le dio un trago lo que parecía brandy—. No delante