Vincenzo no apartó la mirada de Alegra mientras esta se alejaba. No confiaba en que no intentara algo si le daba la espalda, aunque habría sido demasiado idiota, considerando que estaban rodeados de su familia. Sin embargo, eso no la había detenido de intimidar a Serena, así que no podía decir que era muy inteligente.
Solo cuando Alegra desapareció, se giró a Serena y la tomó del rostro con ambas manos.
—¿Estás bien?
Serena sonrió, conmovida al verlo preocupado. Durante toda la noche cada per