Serena podía sentir corrientes de placer recorriendo su cuerpo aun algunos minutos después y cada respiración le costaba mucho trabajo. Vincenzo le había entregado un orgasmo más poderoso que cualquier otro que se había dado a sí misma.
Cuando la niebla del placer se disipó, fue consciente de lo que acababa de suceder. Mantuvo los ojos cerrados mientras intentaba reunir algo de valor para mirar a Vincenzo.
Un beso había bastado para que se olvidara de cualquier razón por la que involucrarse co