Serena despertó con la respiración agitada y el corazón latiendo desbocado. La sensación de miedo e impotencia aun persistía.
Estiró el brazo para encender la lámpara. Tardó unos segundos en recordar donde estaba y que no había ninguna lámpara junto a su cama.
Buscó su celular y encendió la linterna. La oscuridad nunca le había asustado, pero cada vez que tenía alguna pesadilla, necesitaba cerciorarse que no estaba de regreso en la habitación que sus padres la habían encerrado más de una vez.
H