—Iban a llevarte de regreso a la cárcel por no entregarlo.
—¿A Samuel? —pregunto.
—Sí, nena, a él —su rictus es de enfado —. Me arde el pecho cada vez que ese tipo forma parte de mis conversaciones contigo, en fin —no me deja hablar y prosigue —. Para salvarte decido vender a mi padre. Era el trato que me pedían para conservar a mi mujer y mi hijo. Entonces buscando como hacerlo descubro que fue él quien mató a mi madre y sin pensarlo dos veces fui a ver a Claudio, le ofrecí un trato enorme a c