—Espera no lo digas...
Lo conozco tanto que le interrumpo y pongo un dedo en sus labios para que no confiese algo que puedo ver como le atormenta.
Yo he sido una muñeca rota desde hace mucho tiempo y Ian ha sabido unir cada pedazo destrozado de mi, y lo ha hecho tan bien que se ha vuelto parte de cada uno de ellos y cuando algo le atormenta me atormenta a mi también. No podría dejar de proteger algo que amo tanto cuando eso me cuida a mi misma y a nuestros hijos ahora.
—¿Que pasa? —susurra.
Ese