¡Es Sandy!
Miro a mi amiga de la mano del ruso amigo de mi marido y no puedo creérmelo.
¿Qué hace aquí?
Entonces mi alegría muta a nerviosismo...
—¿Qué hace ella aquí, Ian?
—¿No estás feliz? —me pregunta y me percato de que ella me ve. Me sonríe y me calmo pero mi marido insiste —. Pensé que te haría feliz tener a alguien aquí en Rusia para pasar tus días sin mi.
—No seas pícaro. Los dos sabemos que tejes una red a mi alrededor para mantenerme cada vez más involucrada en tu vida y a tu lado.