12 de junio de 1997
Creí que regresar a mi tierra me daría paz, pero me equivoqué. Las alucinaciones han empeorado. En cada sombra, en cada reflejo, veo el rostro del doctor O’Sullivan suplicándome que vuelva.
Alberto me llevó con un ginecólogo de confianza, un amigo suyo de la infancia, lo que al menos me hizo sentir un poco más segura. El doctor Gustavo Bustamante me examinó minuciosamente y aseguró que el procedimiento había sido un éxito. Pero su expresión cambió cuando le mencionamos la fe