—No pensamos que hayas sido manipulada genéticamente como fue Ethan, creemos que Luthzer te engendró —las piernas comenzaron a debilitarse, mi mente se oscureció, Nahe fue rápidamente sobre mí para impedir mi caída.
—¡Ustedes mienten! ¡Mi padre se llama Alberto!… Abuela dile… ¡No te quedes callada! —exclamé desesperadamente, no podía aceptar que el mal estuviera en mi sangre.
—Victoria, tú tienes que ser fuerte. En tus venas también circula nuestra sangre —me recordó, dándome valor.
—¡No e