Ya en el interior de la propiedad no pude más que quedarme asombrada, mis ojos jamás habían contemplado belleza como aquella, un hermoso castillo moraba escondido entre aquellas rocas inmensas. Al llegar un apuesto caballero se dirigió a nosotras, por la urgencia de sus pasos y la excitación de sus ojos no me quedó ninguna duda de que se trataba de Benjamín, el vampiro abordó a Anastasia sin siquiera mirarme.
—Por favor Ana, dime que has podido dar con ella… ¡Dime que no es cierto las imágenes d