Capítulo 99 — Suerte en el juego, mala suerte en el amor
El conde de Derby, ejerciendo su papel de anfitrión con una vitalidad que desmentía su edad, se dirigió hacia la mesa de juego que los criados ya habían preparado en un rincón más íntimo de la biblioteca.
— Caballeros —dijo con voz jovial, ignorando los rostros ojerosos de sus invitados—, la noche es joven y el fuego aún arde. ¿Qué les parece si cerramos esta velada con una partida de whist? Sería una lástima desperdiciar tal reunión de t