Capítulo 111 — El Adiós de un caballero y secretos de medianoche
El duque de Richmond, Guillermo Seymour, permanecía de pie junto a la chimenea, con una copa de jerez en la mano que apenas había probado. Su mirada estaba fija en el umbral por donde acababan de salir Virginia y Arturo. No los había seguido, no había necesidad. Durante el juego de pistas, y más aún en los breves momentos en que coincidieron en el salón al final de la tarde, había visto algo que ningún título, ninguna fortuna y ni