Sonó el teléfono durante un buen rato antes de que Elena lo atendiera. —Bella.
Al escuchar el tono claramente desanimado de Elena, Bella sintió que algo no estaba bien. —Elena, ¿qué te pasa? ¿Por qué tardaste tanto en contestar? ¿Pasó algo?
—¿Qué me va a pasar? —la voz de Elena sonó un poco más animada.
—Disculpa, es que hoy fui a la mansión de los Romero, pero como mi suegra no se sentía bien, tuve que venir de regreso y no pude avisarte.
—No tienes nada que disculpar —Bella la saludó—. Tú tien