—Toc, toc.
Víctor golpeó con fuerza dos veces el escritorio de la oficina. —Pedro, ¿no me has oído?
Pedro levantó lentamente la mirada y al ver a su padre entrar, su rostro permaneció inexpresivo.
Apagando el cigarrillo, Pedro preguntó con desgana: —Papá, ¿me busca por algo?
—Me enteré por tu abuela que te has divorciado de Bella. ¿Es cierto? —inquirió Víctor.
Pedro no respondió y se masajeó la sien, visiblemente cansado.
—¿Qué reacción es esa? —exclamó Víctor con cierta molestia—. Fumando y ens