Bella se acercó hacia Alberto, quien la esperaba en su coche a un lado de la calle.
—¿Ya has terminado con los trámites?
—Sí. —respondió Bella, sosteniendo el certificado de divorcio con mucha alegría.
Alberto negó con la cabeza. —Te alegrabas tanto cuando te casaste, y ahora también te alegras tanto de divorciarte.
Bella se acurrucó un poco avergonzada en el hombro de su abuelo. —Abuelo, lo siento, he vuelto a ser caprichosa.
Alberto le dio un suave golpecito en la cabeza. —No tienes que discul