127. La memoria
Sus ojos se abrieron y se acomodó en la cama intentando calmar sus propios tormentos. No pude evitar sentir pena por ese hombre. No pude evitar tampoco sentir pena por mi, por nosotros, por todos.
El destino parecía querer separarnos una y otra vez, incluso si nosotros quisiéramos pelear con él siempre había una nueva aventura.
Un nuevo bache.
Otro nuevo No.
Otra forma del destino de decirnos que hiciéramos lo que hiciéramos estábamos condenados al fracaso, que Addie y Damián no eran una combin