126. Recuerdo
—Buenos días, hermosa— besó mi mejilla, demorándose un poco más, parecía mucho más necesitado que yo, lo cuál es prácticamente imposible, sentirlo cerca se había convertido en la única emoción que quiero mantener conmigo.
Se paró unos segundos demás dándome la oportunidad de inhalar su aroma. Su loción para después del afeitado también olía familiar, al igual que su champú.
Estaba a punto de hablar cuando algo me dio vueltas en la cabeza. Un pensamiento se hizo en mi, lo que acababa de presenci