**Capítulo 98** Orgasmo interrumpido.
—No, señorita, no es eso —respondió el mayordomo, apurándose a explicar—. Es que quiero contarle que su tío llegó hoy totalmente descolocado. Fue directo hacia Leila y le dijo que debían olvidarse de la herencia de su abuela y abandonar la mansión de inmediato.
Cloe abrió los ojos, sorprendida, pero no dijo nada, dejando que el hombre continuara con la noticia.
—Leila se puso histérica, gritaba que no lo haría, pero su tío... —el hombre se detuvo un momento, casi deleitándose con lo que estaba