**Capítulo 53** Culpas y conflictos.
En el salón de descanso, Caleb disfrutaba de un habano, con postura tranquila pero imponente. Cuando Ryan irrumpió crispando de ira, y le colocó una mano en el hombro, Caleb, con sus reflejos de un alfa, le torció la muñeca en un instante.
—¡Padre, soy yo! ¡Soy yo! —gritó Ryan, con voz cargada de temor.
Caleb aflojó su agarre, pero no su intensidad.
—Supe que saliste con tu madre ayer. No me dijeron a dónde. Habla, y hazlo rápido.
Ryan tragó saliva, intentando ocultar su miedo.
—Fuimos con Vadi