**Capítulo 143** El apoyo de la diosa.
—¿La única sin poder aquí soy yo? Ahora me siento como un cachorro sin raza —comentó Teresa, esbozando una sonrisa que intentaba parecer divertida.
Sin embargo, su pecho estaba tenso, oprimido por una preocupación que no lograba ignorar, aunque quisiera aparentar lo contrario. Pues se sentía diminuta e inútil, viendo como los demás se preparaban para enfrentar a los enemigos, mientras ella permanecía al margen, escondida.
—Tere, no digas tonterías. Para mí eres una de las personas más especial